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Fabio Correa, Un Fotográfo Que Revela Su Experiencia Emprendedora

Fabio Correa, un fotográfo que revela su experiencia emprendedora

El apellido Correa en la fotografía es muy conocido en el departamento de Antioquia, personajes como Enrique Correa que se desempeñó como fotográfo en el municipio de Sonsón en el año de 1898, Carlos Correa quien fue ayudante del fotógrafo Rafael Mesa Prieto en el año de 1900, Horacio Álvarez Correa socio fundador del Club Fotográfico de Medellín en el año de 1955 y en el corregimiento de San Antonio de Prado está el señor Fabio de Jesús Correa Restrepo, quien nació un 24 de diciembre del año de 1962 en el vecino corregimiento de San Cristóbal, es hijo del señor Esmaragdo Correa y Flora Elena Restrepo.

Fabio Correa antes de ingresar en el mundo de la fotografía, se desempeñó como jardinero en varias casas del barrio El Poblado del municipio de Medellín, allí se encargaba de podar los jardines y los prados, realizar injertos, preparar almácigos, regar el jardín y hacer aseo en general. Este oficio de jardinería lo heredó de su padre, quien fué mayordomo en una finca del mayor del ejército Carlos Jaramillo ubicada en la vereda Potreritos y luego se convertiría en jardinero particular, laborando en el mismo sector del barrio El Poblado, involucrando a Fabio en este oficio desde muy joven.

El amor por la fotografía ingresaría al corazón de Fabio por influencia de su hermano Jorge Alberto Correa, cuando este en el año de 1979 se compró una cámara marca Olympus para irse a tomar fotos a los parques de los diferentes pueblos del departamento de Antioquia durante los fines de semana; con el tiempo Fabio se convertiría en su compañero de correrías, ayudándolo a tomar fotos a las parejas de novios y a las parejas de esposos junto con sus hijos; con el tiempo la clientela fue en aumento, así que entre los dos decidieron comprar una cámara que era “lo último en guaracha” y fue la Kodak que sacaba instantáneas, este tipo de fotos se convirtió en toda una sensación en la clientela pueblerina, puesto que la foto salía ya revelada luego de sacudirla un poco, así que muchas parejas aprovechaban para tomarse fotos en diferentes poses, la de “cachete con cachete”, “el piquito” y “ corriendo juntos cogidos de la mano”.

Con este trabajo en conjunto, Fabio y Jorge les ayudaban económicamente a sus padres, que ya por ese entonces vivían en el sector de Naranjitos del corregimiento de San Antonio de Prado, pero esta felicidad duraría poco, cuando se encontraban de paseo en la Isla de San Andrés, su hermano decidió ir a nadar al mar estando acalorado y murió ahogado contando tan solo con 21 años de edad. Para Fabio la muerte des su hermano fue “la pérdida de un gran artista de la fotografía”. Después este trágico suceso, Fabio decidió continuar con el legado de su hermano y fue adquiriendo su propia técnica de fotografía enfocándola hacia el lado más artístico y utilizando técnicas de iluminación que ayudaran a mejorar las expresiones faciales o corporales de sus clientes.

Con el paso del tiempo Fabio dejaría de hacer las correrías de fin de semana por los pueblos y comenzó a enfocarse en los diferentes negocios de San Antonio de Prado, especialmente las heladerías, los bailaderos y tabernas, como por ejemplo: Salsi Jugos, Las Palmeras y La Batea; allí ofrecía sus servicios de fotografía a las parejas que se encontraban en estos sitios para que tuvieran una foto de recuerdo. Así con esta nueva estrategia, fue alternando el trabajo de fotografía los fines de semana, con su trabajo de jardinero por días. Cierto día que se encontraba en sus labores de jardinero en casa del sub-gerente de la empresa Pintuco, el señor Augusto Escobar Barreneche, este le dijo: “a usted le gusta mucho la fotografía, porque no se pone a estudiar eso”; así fue como Fabio ingresó a estudiar en la Escuela de Arte Eladio Vélez Escobar, a esta iniciativa se le unió su hermano Nicolás Correa que también ya había sido “picado” por el mosquito de la fotografía.

Con los ahorros que ya había conseguido a lo largo de ese tiempo, Fabio decidió colocar su estudio fotográfico en la misma casa de sus padres el cual denominó como Revelado y Fotografía Los Lagos, durante ese periodo de tiempo comenzó a realizar fotos para niños de pre-escolar, en grados de secudnaria, primeras comuniones y confirmaciones. Pasado seis meses, le resultó un local donde el señor Hernando González y colocó ahí su estudio, pero ya con el nombre Foto-Estudio Fabio Correa; los cuatro años se trasladó a un local al frente del hospital, y fue durante ese período de tiempo donde contrajo matrimonio con la señora Gilma Muñoz. A partir de este momento Fabio se desempeñaría principalmente con la fotografía estudiantil en colegios como el Cristo Rey del municipio de Itagüí y la Constitución Educativa San Antonio de Prado y en las universidades como la Universidad Eafit, la Universidad Nacional (en conjunto con Foto Arroyave) y la Universidad San Buenaventura.

La hoja de vida de Fabio fue creciendo en cuanto a los estudios que realizó con el fin de perfeccionar su técnica fotográfica, por ejemplo estudió en la Asociación Nacional de Fotógrafos, en la Escuela de Fotografía de Medellín ASFO y en la Federación Internacional de Periodistas donde finalmente adquirió su tarjeta profesional. También realizó estudios de marquetería, publicidad y ha estado involucrado como agente de viajes.

El amor por la fotografía de Fabio y su hermano Jorge Correa se fue heredando en sus demás hermanos; inicialmente Nicolás Correa comenzó a ejercer la fotografía, pero tiempo después renunciaría para colocarse a trabajar en la empresa Leonisa donde aún labora en la actualidad; sus otros hermanos como Darío Correa, David Correa y Carlos Correa aprendieron siendo auxiliares de Fabio; también sus hermanas Patricia Correa y Gloria Correa adquirieron este gusto por la fotografía, pero solo Gloria en la actualidad continua con el legado. Pasando a la línea de segunda generación, Yuliana María Correa, hija de Fabio, se enfocó en la línea de las comunicaciones, estudiando Comunicación Social y ahora cursa una especialización en gerencia en comunicaciones; de otro lado su sobrino Sebastián Correa estudia diseño, ha ganado varios premios en la categoría de fotografía artística y también ha realizado documentales sobre la vida de los habitantes de calle.

Una de las claves de Fabio para tener un buen emprendimiento es ser ante todo muy humano, porque se debe de ver al cliente como a un hermano al que se le va a prestar un servicio, que el cliente se sienta bien, se sienta acogido y agradecido, y que termine valorando nuestro trabajo, esa es la mejor satisfacción para cualquier persona que va a comenzar un negocio, esa es la virtud de trabajar con amor. También recomienda ser perseverantes, prestar el servicio con cariño, no tanto buscando el beneficio, sino también buscando como servirle a esa persona, y ante todo estar siempre de la mano de Dios.

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