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Una Familia Del Campo, Que Pasó Del Guaro A La Empanada

Una familia del campo, que pasó del guaro a la empanada

Por: Alberto Mesa Vásquez – Periodista comunitario

Albertomesavasquez1@gmail.com

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Una familia del campo, que pasó del guaro a la empanada

La familia Rendón Duran llega a San Antonio de Prado hace 14 años; desplazados de la violencia del Bajo Cauca Antioqueño; donde tenían una vida prospera y llena de proyectos que estaban trabajando con mucho esfuerzo y éxito.

Logran acomodarse gracias a un familiar que ya vivía en el pueblo, y empiezan con arrojo, decisión y muchas esperanzas la lucha por sacar adelante a la familia en tierras extrañas, pero acogedoras y prosperas. 

La madre de esta típica familia Antioqueña, es Doña María Margot Uran más conocida en la región como Mogola, es una matrona, de mirada fija y penetrante, que se instaló en el parque principal del corregimiento, en un banquito donde fue muy visible y por donde transitaba mucha gente y tener la posibilidad de vender minutos que era lo más común y rentable de la época, con el tiempo pasa del banquito o silla a compartir uno de los módulos gracias a la colaboración de otro vendedor, (porque a ella nunca le dieron el permiso) ya que remodelaron el parque mejorando su forma de trabajo.

De otro lado Don Luis Eduardo Rendón Giraldo, un hombre de campo, con una imponente presencia, de hablar claro, de voz fuerte y trabajador incansable, paso de ser el que dirigía y organizaba las haciendas, los negocios en el Municipio de Ituango; al Corregimiento de San Antonio de Prado a ser tabernero donde en ocasiones las emociones se sienten más fuertes que en otro lugar, porque es en un negocio a la entrada de la sala de velación que funciona todos los días. 

Entre tanto su hijo Ricardo Rendón Duran, crecía en un pueblo que le brindo las oportunidades de estudiar y crecer como buena persona, en unos espacios llenos de buen clima, naturaleza y seguridad.

Pero llega la otra situación compleja a sus vidas y es la pandemia del Covid 19, que los obliga a tomar decisiones definitivas, dándose cuenta que viven felices en un lugar donde ya tienen una bella historia forjada, con mucho esfuerzo, ya su hijo creció, nadie los está desplazando y se quedan cambiando la manera subsistir.

Ya no venden guaro, ni minutos, ya están trabajando juntos en el mismo lugar, además, están aprovechando el conocimiento en restaurantes y fritos para ofrecerlos en el local de la parroquia, consiguiendo estar bien por lo rico de su sazón. Tienen clientela que cada día crece más.

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