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Darío Molina, Un Hombre Con Gran Calidad Humana.

Darío Molina, un hombre con gran calidad humana.

Por: Janeth Montoya Mejía

Darío Molina, un hombre con gran calidad humana.

Caracterizado  por ser un hombre sensible, trabajador y de buen humor; nació en el año 1950 en San Antonio de Prado, su niñez y la de sus 7 hermanos fue tranquila, aunque en mucha pobreza; teniendo 16 años de edad cuando su padre enfermó, empezó a trabajar como sepulturero en el cementerio San Lorenzo de este corregimiento, al terminar su contrato con la parroquia busca alternativas de empleo en otros lugares y como él dice, trabajó en todo, se desempeñó como artesano, pavimentador de calles, hizo discos en discos Victoria, fue estampador, albañil y sepulturero los trabajos en los más tiempo estuvo fueron, 18 años en discos Victoria y con la Parroquia de San Antonio de Prado como sepulturero durante 24 años, la primera vez seis años y la segunda diez y ocho años.

Alternando con sus empleos, fue directivo del equipo de fútbol San Lorenzo y presidente del Comité de Deportes de Palo Blanco, es amante del deporte especialmente del futbol y el ciclismo, además  siempre estuvo apoyando las actividades de la parroquia especialmente en Semana Santa, ayudaba en la realización de los monumentos que se colocaban en el altar, en el Santo sepulcro y cargando los Santos en las procesiones, siempre se le vio muy activo en cada una de estas actividades que acompañó durante 50 años.

Cuando le pregunté a Molina, como cariñosamente se le dice y conocen en el corregimiento sobre su trabajo en el cementerio y la relación con las personas que allí llegaban, me dijo que para estar allí se necesitaba tener calidad humana pues hay que saber tratar a cada una de las personas que llegan allí con su dolor, pues a muchos les da rabia la situación, pero uno para este trabajo debe ser muy calmado y entender al otro, allí tuvo experiencias que lo marcaron y tuvo la oportunidad de ayudar a otros, una de esas experiencias fue cuando vio a  una mujer visitando el cementerio al parecer recientemente había perdido a un ser querido, la mujer aparentemente estaba tranquila, al rato de estar allí vio como ella sacaba un frasco pequeño, poco a poco Darío se le acercó y le preguntó por sus intenciones a lo cual ella respondió que se quería envenenar, a través del diálogo Darío convenció a la mujer de entregarle el frasco y desistir de esta idea, así pasó en algunas ocasiones con diferentes personas.

A la pregunta de si tuvo alguna situación que le marcará realizando este trabajo Darío recordó un momento, una vez llegaron con el cuerpo de una  mujer la cual fue asesinada brutalmente y su cuerpo se encontraba en alto grado de descomposición, debido a esto venía envuelta en varias bolsas, cuando Molina vio esto habló con los dolientes y les explicó sobre la necesidad de retirar las bolsas para que el cuerpo tuviera una descomposición completa pregunto si estaban de acuerdo  y que una persona de la familia debía de pasar para el proceso, la familia estuvo de acuerdo y él empezó a hacerlo, al retirar la bolsa de la cabeza los ojos de la mujer que mostraban el dolor quedaron viendo directamente a él, al ver esto Molina giró inmediatamente su cara y sin mirarla nuevamente trato de tapar el rostro de la mujer con cal, luego le dio cristiana sepultura, está imagen se le quedó grabada a Molina por mucho tiempo y en muchas ocasiones la veía parada al lado de sepultura, solo las oraciones por ella hicieron que no la siguiera viendo, tal vez necesitaba padrenuestros para poder descansar.

Todas estas historias demuestran la calidad humana y sensible de este hombre que siempre ha estado dispuesto a brindar un consejo, una sonrisa y una mano a quien lo necesite por eso mantiene una buena relación con todo mundo.

Dentro de las cosas que más recuerda en su vida era una tradición con un grupo de amigos la cual consistía en salir todos los 5 de enero a acampar, se preparan bien para este momento  durante los 6 últimos meses del cada año ahorraba en dinero para comprar lo que necesitaban y no pasar necesidades antes de salir colocaban el himno de Antioquia y posteriormente emprendían su camino, hace tiempo que ya no lo hacemos, lastimosamente varios amigos que compartían esta tradición ya murieron comenta con sus ojos un poco húmedos.

En este momento y desde hace ya diez años que recibió su jubilación, Darío vive una vida tranquila, dedica sus días a estar en casa y compartir con parte de su familia y de pronto salir a disfrutar de un café y dialogar con las personas que encuentra y lo más importante puede salir por cualquier lugar con la frente muy en alto pues nunca le ha hecho daño a nadie.

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Janet Montoya

Soy Janeth Montoya, una mujer emprendedora, luchadora que ama cada cosa que hace y ama su territorio.

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