Saltear al contenido principal
Menú
Guillermo Quiceno Montoya Una Vida De Liderazgo.

Guillermo Quiceno Montoya una vida de liderazgo.

Por: Janeth Montoya Mejía.

Guillermo Quiceno Montoya, dedico toda su vida al liderazgo, pradeño de pura cepa, nació en San Antonio de Prado en el año 1945 y toda su vida ha estado en este lugar, desde hace 60 años se ha dedicado al trabajo comunitario como líder social y cívico.

Hijo de Rafael Quiceno y María Inés Montoya, vivió prácticamente toda su vida en la vereda la Florida, desde joven siempre se inclinó por el trabajo cívico y social en beneficio de la comunidad.

A los 15 años empieza a participar de los procesos de la junta de acción comunal como vocal de esta vereda, al lado del señor Alberto Saldarriaga al cual acompañaba a diferentes reuniones con secretarios de obras públicas y alcaldes de Medellín, a él le aprendió a llevar las banderas del civismo y a enamorarse del trabajo comunal.

Recuerda que para el año 1960 solo había 5 casas en la Florida, todos los caminos eran de herradura, también como construyeron el puente sobre la manguala para mejorar el tránsito en la vereda en este proyecto los voceros eran Rafael Quiceno su padre y el señor Jorge Bedoya para construir este puente les toco reventar piedra él se encargaba de llevarle la alimentación a quienes trabajaban, cuando ya se abrieron las vías el primer carro que entro era un willis modelo 48, ese día hubo mucha alegría en la gente de la vereda.

También fue fundador de la Junta de Acción Comunal del Barrio los Halcones, fue uno de los que compro una las primeras casas de este barrio esto fue por los años 1970, a este lugar llegó haciendo festivales que le patrocinaban empresas cerveceras y con el dinero recaudado y con ayuda del municipio que les decía que colocaran mano de obra que desde la Alcaldía les colocaban el cemento realizaban convites para hacer las vías de este barrio.

Fue presidente de la Junta de Acción Comunal de la Florida en tres ocasiones, siempre realizaba actividades que beneficiaran a la comunidad tanto en obras, como en actividades recreativas y culturales, en compañía de la comunidad hacia romerías para recolectar dinero y así poder hacer obras en la comunidad, como también las novenas de navidad y fiestas para los niños.

De las últimas obras que hizo en la Florida antes de pasarse a vivir al bario Halcones, fue la construcción de un anillo vial que uniera la vía que se dirigía a la I.E. San José Obrero y la parte de debajo de la vereda, esto era un sueño para él y logro gracias a la unión de voluntades, para hacerlo se acercó al señor Marino López que en ese momento era el rector de la institución y le solicito 3 metros de la manga del colegio a lo cual don Marino acepto y no solo cedió tres metros del colegio, sino que le dio 10 para hacer la calle.

A pesar de que muchas personas decían que él utilizaba lo que hacía para enriquecerse, le ha demostrado a la comunidad que es honesto y que lo que hace es por el bien común, lo que ha conseguido lo ha logrado gracias a ser un buen negociante, no se ha matado mucho para ganarse la vida, recuerda que uno de sus primeros negocios era irse a vender mangos cuando los corredores llegaban al corregimiento, también trabajó en Incamental donde ingresó como obrero y después fue supervisor, allí estuvo por algunos años, luego colocó un granero en la segunda casa que compró en los Halcones, además siempre estaba mirando que comprar, entre eso, ganado que después vendía.

Guillermo siempre ha sido emprendedor  tuvo una fábrica de reliquias y talismanes las cuales se iba a vender en San Antonio de Táchira, además tuvo una fábrica de cofres fúnebres le pedían de varios lugares del país él salía con camiones llenos de cofres a entregar, después monto una fábrica de closet y gabinetes, y hasta una mina de carbón llego a tener, pero como casi no le dio plata decidió venderla.

Desde hace 15 años se fue a vivir al barrio Halcones y ahora dedica sus días a descansar, a gozar de los frutos de su trabajo y ayudar las personas que han llegado a San Antonio de Prado desde el país vecino Venezuela y no le pesa, ya que gracias a Dios ninguno le ha pagado mal.

Hoy le agradece a la vida el conocimiento que ha adquirido, como él dice “Estudió en la universidad de la vida tal vez no tuve estudio, pero tengo mucho conocimiento”, de sus más grandes satisfacciones ha sido trabajar por las comunidades.

Te gusto este artículo
Recibe en tu correo toda la información¡

Es posible que recibas la notificación de la suscripción como correo SPAM o correo no deseado.

Habeas Data, política y tratamiento de datos personales Frecuencia Estéreo.


Esta entrada tiene un comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Janet Montoya

Soy Janeth Montoya, una mujer emprendedora, luchadora que ama cada cosa que hace y ama su territorio.

Volver arriba
Buscar