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Héctor Manuel Castaño “La Ñaña” Orgullo Deportivo De San Antonio De Prado

Héctor Manuel Castaño “La Ñaña” orgullo deportivo de San Antonio de Prado

Por: Janeth Montoya Mejía.

Extrovertido, amiguero, charlatán y con una sonrisa en el rostro es como normalmente vemos a Héctor Manuel Castaño “La Ñaña” es un orgullo deportivo de San Antonio de Prado, porque para los que no sepan Héctor Manuel fue ciclista profesional y hoy en día es el director técnico del equipo de ciclismo Orgullo Paisa.

Héctor nace de una de las familias tradicionales pradeñas, su padre es Jorge Castaño Corrales y su madre Berenice Betancur Escobar es el mayor de tres hijos, nieto de Manuel J. Betancur uno de los personajes más reconocidos de San Antonio de Prado, como buena familia tradicional antioqueña son muy unidos, les enseñaron que todos los días se come frijoles y lo más importante unos valores que han guiado la vida de la Ñaña y que él narra con alegría “nos enseñaron el valor de don de gente, a ser humildes, nos enseñaron que todos somos iguales, negro o blanco, gordo o flaco, con plata o sin plata todos nos vamos a morir algún día”.

Su primaria la estudio en la escuela Carlos Betancur, y su bachillerato lo hizo en el colegio Manuel J. Betancur en ese momento solo hizo hasta décimo, “Yo era hasta buen estudiante, pero en ese momento se me metió el bicho del ciclismo y en la primera carrera que participé, el entrenador que tuve me preguntó que yo que hacía y le dije que era estudiante, entonces me dijo que para ser ciclista tenía que ser vago, entonces terminé décimo y por la ilusión de volverme ciclista me salí de estudiar, ahora yo como entrenador le inculco lo contrario a los muchachos, que estudien que la carrera deportiva es muy corta y si uno no tiene una profesión en la vida se lo lleva el berraco” cuenta Héctor Manuel.

Su niñez fue muy feliz rodeado de su familia en la finca de su abuelo, además jugando en el barrio con sus amigos de infancia Milton, Cesar, Obdulio, Campirana y muchos más, “es que la niñez de nosotros fue muy buena, ahora hay más tecnología, pero no la felicidad que había en esos días y es que eso era un berraquera jugando chucha americana, persiguiendo a la niña más bonita pa darle el beso, esa fue una niñez muy hermosa”  comenta entre sonrisas Héctor, fue travieso y de esas travesuras la que más recuerda cuando se fue para Heliconia sin permiso cuando regresó a la casa eran como las 2 de la mañana y el papá estaba desesperado buscándolo por todo lado, en hospitales y hasta en la policía, cuando el papá lo vio le dijo que se arrodillara, Héctor le pregunto si iban a rezar, pero lo que hizo fue dale una pela que le dejo marcado el cinturón.

Empezó en el ciclismo en el año en el año 1983 gracias a la ayuda de Carlos Campirana y Luis Darío Velásquez ellos los patrocinaron y lo llevaban a las carreras competía en la categoría pre juvenil de 15 a 16 años, hay empezó a mostrar talento, la primera carrera que ganó fue el campeonato departamental pre juvenil, gracia al talento mostrado empezó a llegar a equipos el primero fue el club gallístico doña Julia, donde corrió la vuelta de la juventud, después pasó a Conasfaltos, después paso por joyería Felipe, corrió con Postobón, también corrió en equipos del Valle hasta que llego al extranjero donde corrió en Portugal, en el Kelme de España, en su cuenta también está el Orbitel, fue ganador de la vuelta Antioquia, también el clásico súper, estuvo en el pódium de la vuelta a Colombia y del clásico RCN, una de las experiencias más significativas para él fue haber llegado a correr un tour de Francia y es que  no cualquiera llega a correr una de las grandes del ciclismo mundial sobre esta experiencia dijo “lastimosamente no lo pude terminar porque me lesione de una tendinitis, pero allí estuve, me faltaron dos etapas para terminar”.

 Fue catalogado en varias ocasiones como el mejor gregario y es que las condiciones de escalador salían a relucir cuando era el momento  de ayudar a los líderes de equipo, muchos que ganaron vueltas a Colombia y clásicos RCN se lo deben a él, dentro de los cuales está Héctor Iván Palacios de quien nos cuenta “él es mi parcero, es más es mi hermano y ahora manejamos los dos el equipo de ciclismo y por donde camina el hombre camino yo, por donde yo camino camina él”, Chepe González, José Casteblanco y muchos más, con todos conserva una gran amistad y es que cuando Héctor Manuel brinda su amistad lo hace pero para toda la vida.

Siendo aun ciclista le pico el bicho de la política se lanzó al concejo de Medellín sin saber nada de política, y entre risas dice “me metí en esa vaca loca sin saber como era eso, eso de hacer política no es fácil, yo saque casi 2000 votos y yo iba a demandar las elecciones porque todo el que veía me decía que había votado por mí y eran como diez mil, me robaron…” dice mientras suelta una carcajada, y es que a Héctor Manuel nunca le había gustado la política hasta a él le parece raro haberlo hecho.

Cuando se retiró del ciclismo activo fue afortunado, puesto que al año siguiente ya hacía parte del cuerpo técnico del Orgullo Paisa y posteriormente fue designado como director técnico de este mismo equipo del cual ha salido en un par de ocasiones, las mismas que ha regresado, también ha manejado el equipo de Coltejer, fue técnico en un equipo de Venezuela, en este rodaje como técnico ya lleva 18 años y ha tenido la oportunidad de dirigir a figuras de talla mundial como Rigoberto Uran y Sergio Luis Henao, diariamente aprende cosas nuevas que se las transmite a los muchachos que dirige.

Héctor fue casado y de este matrimonio tiene una hija a la cual ama con todo su corazón y cuenta con orgullo que pronto se va a graduar como administradora de empresas de la universidad de Medellín, y con su pareja actual tiene un hijo hermoso de 11 meses de edad, cuando le preguntamos como se siente actualmente dice “yo soy un hombre tranquilo, soy un hombre feliz y es  más yo le he dicho a los amigos que cuando yo me muera hagan lo que quieran conmigo que me entierren o me cremen, pero que en el epitafio coloquen La Ñaña fue feliz e hizo lo que le dio la gana”, es un hombre que ha disfrutado la vida en su niñez, en su juventud, como deportista, ahora como técnico, con sus amigos, amigas y con su familia.

Sobre su futuro nos dice que diariamente le pide a Dios que le dé mucha salud y la oportunidad de gozar de sus padres por mucho tiempo más, viviendo en San Antonio de Prado un lugar que lo hace feliz, y dice que hay que esperar hasta donde Dios le da vida y salud para seguir en el gremio del ciclismo formando muchachos, sacando figuras antioqueñas para el ciclismo colombiano y mundial.

 

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Janet Montoya

Soy Janeth Montoya, una mujer emprendedora, luchadora que ama cada cosa que hace y ama su territorio.

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