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Las Lavanderas Con Su Jabón Tiñen De Blancura El Verde Paisaje

Las lavanderas con su jabón tiñen de blancura el verde paisaje

“(…) Sigue lavando, lavando, hasta entrar la oscuridad. Que por más salto en la quebrada no limpiaras estas manchas, no limpiaras estas manchas, de la triste humanidad (…)”

Esta canción de Las Lavanderas interpretada por Garzón y Collazos con letra de Nicanor Velásquez, nos evoca los tiempos en que Doña Gilma Rúa que es habitante de la vereda Morro-Corazón del corregimiento de Altavista, ejerció el noble oficio de lavandera. Ella tenía nueve años cuando su madre la comenzó a llevarla a la quebrada Ana Díaz.

El comienzo del oficio de las lavanderas data según Doña Gilma del año de 1957, cuando una señora decidió aumentar sus ingresos económicos ofreciendo sus servicios de lavandera a las personas pudientes del barrio Laureles; esta idea se la contó a otras señoras amigas suyas y estas aceptaron la propuesta. Con el tiempo la clientela aumentó, fuera de lavar sábanas, fundas de almohadas, enaguas, camisas y delantales de médicos, también comenzaron a ofrecer el servicio de planchado y almidonado de camisas.

Toda la ropa se lavaba en la quebrada Ana Díaz siguiendo un rito de preparación que consistía en coger las piedras más grandes para poder estregar y cogían varias pastas armaban de jabón Rey, la machacaban y formaban una bola grande para economizar el jabón.

Doña Gilma nos deja la semblanza de la lavandera cuando ella veía “la rivera de la quebrada llena de sábanas enjabonadas como un manto blanco que adornaba el verde paisaje rural de su vereda”.

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